miércoles, 30 de junio de 2010

Relato de un encierro


Estoy encerrado aquí. Estamos todos encerrados aquí. Un día entras y no vuelves a salir, dicen que es porque nos hemos portado muy mal. Dicen que es la forma que tienen de castigarnos.

Todo es blanco aquí adentro. No hay esquinas y siempre está húmedo. El azúcar de las paredes se nos entierra en la piel y crea hongos. La piel putrefacta se nos cae a pedazos. Se nos moja la mitad del cuerpo y la atmósfera de humedad, juntada con el espacio hueco hace que los gritos desesperados te resuenen en los oídos. Ya no hay nadie que tenga un solo cabello en la cabeza.

Pasan los días muy lento. Nadie habla. Solo se escuchan gritos y balbuceos, indicios de locura. Todos estamos malditos. Hay cosas aquí adentro que ni el más desquiciado quisiera ver. Y hace tanto calor. Se nos descascara la vida.

Muchos ya no recuerdan la razón de su castigo. Tal vez para que ya no pudieran hacerle daño a nadie. Uno a uno se ven morir. Los cuerpos sólo dejan de funcionar y caen al suelo, nadie se inmuta. Otro más. El cuerpo inerte cae al fondo del agua verdusca (solía ser clara) y se pudre. El olor es espantoso. Es el baño de todos los demonios. No hay más aire que el que entra por un pequeño orificio del techo. Es un aire pesado y denso. Y hace tanto calor… desesperación.

La única forma que he encontrado de no perder el juicio es encerrándome en mi mismo. Viendo tanta locura alrededor, no queda más que acostumbrarse. Cerrar los ojos. Cerrar los ojos y escribir.

Hernández Moreno, Amanda María

2 comentarios:

  1. Muy interresante. El castigo se refleja muy bien. Me gustó la imagen que utilizaste, y todo tu texto, desde mi punto de vista, refleja la realidad. Muy bien Amanda!

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  2. Yo creo que con solo poder observar a imágen te revela muchas cosas que estan presentes en tu texto. Eso me agrada! Excelente papel Mandy. Te quiero.Segui así

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