martes, 6 de julio de 2010

Sí, ella no está aquí, pero yo estoy a tu lado…

Lamento no haber estado presente en las ocasiones que ha llamado por teléfono, pero usted sabe que así son las cosas por acá. Sobre los consejos que le han quedado en la mente y en el corazón, me alegro mucho de que haya tenido la sabiduría de tomarlos y que, a la vez, desee transmitirlos a sus hijos. Agradezco sus pensamientos acerca de que soy un buen ejemplo para ellos.

Hija, a pesar de la distancia, tenga siempre la plena seguridad de que todas las mañanas al despertar mis oraciones son por cada uno de mis hijos, de mis nietos. Le agradezco que cuando la desesperaba con mis precisiones usted guardaba silencio, nunca faltando el respeto. Le mantengo que soy bueno hablando, más no haciendo las cosas, por eso, le digo que es bueno que haga según digo, no lo que hago, pues a veces sé que la riego. La extraño bastante, sin embargo, pienso que en ese país usted y su familia tienen mejores oportunidades de vida.

Le aconsejo que la mejor manera de ser puntual es programar su tiempo con anticipación. Trate de ser prudente con su trabajo, ya que los excesos suelen acabar en enfermedades. Regálese unos minutos del día para usted y su esposo, ya que es la clave de la felicidad futura. Recuerde que con la ayuda de Dios, pidiendo siempre sabiduría, saldrá adelante.

Me alegra enormemente que mi semillita esté dando muchos frutos, y dará muchos más. Que el Señor los bendiga. Por último, agradezco sus condolencias por el fallecimiento de su abuelo paterno, pero creo, firmemente, que descansa en la eternidad a los pies del Señor. Su concepto de ser fuerte y de seguir en oración me llega en el mejor momento, pues me confirma que es el camino para estar siempre en excelencia.

… ¿Tengo que mudarme a otro país?... o sólo pierdo las esperanzas…

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